lunes, 10 de noviembre de 2008

¡Desobedecé la enseñanza, hermano en Cristo!


Efectivamente, Monseñor Pelotudópulos Malarian imploró a lo asistentes que desobedecieran la enseñanza ya que los fieles, tras recibir un sopapo, ponían la otra mejilla. 
"Es la presencia divina la que inunda e inflama sus corazones y disfrutan del gozo de alcanzar la gracia y por ende la salvación cagándose a trompadas: No sólo por recibir los golpes, sino que al darlos ayudan a sus hermanos más necesitados de la misericordia divina a ganarse el cielo"- dijo Pelotudópulos, tras lo cual ya no pudo seguir hablando por la gran hinchazón de su labio inferior y sangrante nariz.

A mayor gloria de Dios.

Dr. Alberto Carlos Bustos
The Parrot Shell University
Maciel Island

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